De un viaje lleno de esperanza a una empresa que alimenta a todo un país
Toda gran historia comienza con una decisión. La de EGRAN, la marca comercial de Molino Passerini S.A.I.C., comenzó mucho antes de que existiera un molino o una fábrica. Empezó en 1932, cuando un barco cruzó el océano Atlántico trayendo desde Europa a Don Agustín Passerini y a sus hijos, Humberto y Hermes, quienes buscaban en Argentina la oportunidad de construir un futuro mejor.
Como tantas familias inmigrantes, dejaron atrás un continente atravesado por profundas dificultades económicas y sociales para apostar por un país que prometía trabajo, crecimiento y esperanza. Primero se establecieron en Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, pero poco tiempo después eligieron Córdoba como el lugar donde echar raíces definitivamente.
Fue en el barrio San Vicente de la ciudad de Córdoba donde esa búsqueda de oportunidades comenzó a transformarse en una realidad.
El nacimiento de Molino Passerini
En 1938, Don Agustín Passerini y sus hijos fundaron Molino Passerini, un pequeño molino dedicado a la producción de harina de maíz y sémola de trigo candeal.
Era un emprendimiento familiar donde cada integrante aportaba esfuerzo, conocimiento y muchas horas de trabajo. No existían grandes máquinas ni instalaciones industriales, pero sí la voluntad de crecer, la cultura del trabajo y el compromiso de ofrecer un producto de calidad.
Desde aquellos primeros días, la empresa entendió algo que sigue siendo parte de su identidad: la confianza se construye cumpliendo la palabra y ofreciendo siempre lo mejor.
Los primeros clientes fueron pequeños almacenes de barrio. Más tarde llegaron los supermercados, mayoristas y distribuidores: La Anónima, Check, Día, NAT Farmacity, COTO y más . Producto tras producto, cliente tras cliente, Molino Passerini comenzó a consolidar un camino de crecimiento sostenido.
Crecer sin perder la esencia
Más de ocho décadas después, la historia demuestra que el verdadero crecimiento no consiste solamente en producir más, sino en mantener intactos los valores que dieron origen al proyecto.
Las dificultades cambiaron con el paso del tiempo: las primeras generaciones enfrentaron los desafíos propios de una empresa naciente. Las siguientes atravesaron crisis económicas, cambios tecnológicos, transformaciones del mercado y nuevos hábitos de consumo.
Sin embargo, las soluciones siempre fueron las mismas: Trabajo, esfuerzo y compromiso. Tres palabras que forman parte del ADN de Molino Passerini desde 1938 y que continúan guiando cada decisión de la empresa.
De un pequeño molino a una industria alimentaria que abastece con cereales, legumbres y alimentos sin gluten a los hogares argentinos
Con una visión de largo plazo y una permanente inversión en tecnología, Molino Passerini fue ampliando su capacidad productiva e incorporando nuevas líneas de alimentos.
Lo que comenzó elaborando harina de maíz y sémola se transformó en una empresa referente en la producción de:
Cereales: como las avenas, polentas, maíz pisingallo, etc.
Legumbres: lentejas, porotos alubia, soja, arvejas, etc.
Golosinas naturales y Snacks: barras de arroz inflado, tutucas, etc.
Comidas listas: locro y guiso de lentejas.
Productos desarrollados para marcas propias (Private Label) como Farmacity, Check, etc.
Actualmente, EGRAN está presente en supermercados, autoservicios, distribuidores y mayoristas de todo el país, llevando alimentos de calidad a miles de hogares argentinos.
Un crecimiento marcado por grandes hitos
La evolución de Molino Passerini puede recorrerse a través de algunos momentos que marcaron su historia.
- 1938: el comienzo
Nace Molino Passerini en Córdoba como una empresa familiar dedicada a la molienda de maíz y trigo.
- Décadas de crecimiento
La calidad constante permitió ampliar la distribución desde pequeños comercios hacia cadenas de supermercados y grandes distribuidores nacionales, entre ellos Carrefour Classic,Cuisine & Co de Cencosud, Cooperativa Obrera.
- 1997: una nueva etapa industrial
La empresa dio uno de los pasos más importantes de su historia con la inauguración de una moderna planta industrial de 3.600 metros cuadrados, ubicada en un predio de dos hectáreas y media. Esta inversión consolidó a Molino Passerini como uno de los principales referentes nacionales del sector.
- 2013: más capacidad para seguir creciendo
La expansión continuó con instalaciones que superaron los 6.000 metros cuadrados, destinadas a la industrialización de cereales, legumbres y sus derivados. Esta nueva infraestructura permitió acompañar el crecimiento del mercado sin resignar calidad ni eficiencia.
- 2014: calidad certificada internacionalmente
Con el objetivo de ofrecer alimentos cada vez más seguros y confiables, la empresa obtuvo la certificación internacional FSSC 22000, uno de los estándares más exigentes del mundo en materia de inocuidad alimentaria. A esta certificación se suman IRAM, Kosher y APSAL, que respaldan la calidad de los procesos productivos y consolidan la confianza de consumidores y clientes comerciales.
Además, con la incorporación de la planta SIN TACC, se adiciona el procesamiento de diferentes productos, entre ellos los turrones como golosina de navidad pesado para el encuentro de las familias.
- 2016: compromiso con la comunidad
El crecimiento de una empresa también implica asumir responsabilidades:
Por eso, Molino Passerini incorporó formalmente su política de Responsabilidad Social Empresaria, promoviendo acciones destinadas a mejorar el bienestar tanto de sus colaboradores como de la comunidad donde desarrolla sus actividades. Un ejemplo de esto es la vinculación con el sector público, específicamente con el Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba, con el cual se firmó un convenio de pasantías escolares que permite a estudiantes de instituciones secundarias vinculadas con la producción alimenticia desarrollar prácticas profesionalizantes en la planta industrial.
EGRAN: la evolución natural de una historia familiar
Con el crecimiento de la empresa nació también EGRAN, la marca que hoy representa a Molino Passerini en todo el país: sintetiza más de 85 años de experiencia en la elaboración de alimentos simples, nutritivos, accesibles y confiables.
Su propósito es claro: Estar en la mesa de todos los argentinos garantizando la calidad y fortaleciendo los vínculos.
No como una marca para ocasiones especiales, sino como esa presencia cotidiana que acompaña desayunos, almuerzos, meriendas y cenas con ingredientes reales y alimentos de calidad.
Una empresa preparada para el futuro
Hoy, EGRAN combina la experiencia de una empresa con más de ocho décadas de trayectoria con procesos industriales modernos, certificaciones internacionales y una mirada puesta en la innovación permanente.
La compañía trabaja junto a supermercados, distribuidores, mayoristas y empresas que desarrollan productos de marca propia, ofreciendo capacidad industrial, flexibilidad y altos estándares de calidad.
Cada inversión, cada mejora tecnológica y cada nuevo producto tienen un mismo objetivo: seguir construyendo confianza.
Una historia que continúa
Cuando Don Agustín Passerini descendió de aquel barco en 1932, seguramente imaginó una vida mejor para su familia.
Probablemente nunca imaginó que, décadas después, aquel pequeño molino fundado en Córdoba se convertiría en una empresa presente en todo el país, con certificaciones internacionales, miles de metros cuadrados de producción y millones de productos llegando cada año a la mesa de los argentinos.
Pero hay algo que nunca cambió: seguimos creyendo que las mejores empresas se construyen con trabajo, esfuerzo y compromiso. Sostenemos la firme convicción de que la calidad no es una meta alcanzada, sino una responsabilidad cotidiana.
Y seguimos trabajando para que, desde 1938 y por muchos años más, EGRAN continúe siendo sinónimo de confianza, tradición e innovación en la industria alimentaria argentina.